Navegante

26 julio 2013

Ahora sí, metidos en harina...



Ahora sí, metidos en harina...

Antes de comenzar, quiero daros las gracias a aquellos que dejaron sus comentarios y críticas a mi anterior artículo. Me resultan muy valiosas. Y visto lo visto, continuaré éste al hilo de algunos de vuestros comentarios: "voy a iniciarme en Apocalipsis".


Quiero aclarar que una batalla de Apocalipsis puede jugarse a partir de 3.000 o 4.000 puntos, y disfrutar. Obviamente no tendrá la variedad y emoción de una buena batalla, donde cada jugador planta sus 10.000 puntos o más en el tablero. Pero servirá para eso que ya hemos mencionado: forjar el nombre de la Compañía.

Haré un inciso: yo comencé con la mía hace algo más de dos décadas. La "Nona Atrociter" de los Lobos Espaciales. Ciertamente ahora debería llamarse de otro modo, dentro de contexto, algo así como "Garra Audaz" o "Colmillo de Venganza", pero en aquellos entonces solo estaba el Rogue Trader como referencia, no existían aun los códex de ejércitos, y no había un trasfondo orientativo. Y aun así, me he negado a cambiar su nombre, sigue siendo la Novena Compañía "La más Atroz" (en su acepción "la más terrible", "la más aterradora"). La Compañía ha crecido hasta las 150 miniaturas con todo su parque móvil.

Luego llegó la Inquisición, aprovechando las maravillas que sacaba Forgeworld, e incluso antes de que se elaborara el primer códex de Cazadores de Demonios comencé a pergeñar una Compañía de Caballeros Grises al mando de un Lord Inquisidor (el que suscribe estas líneas).

La forja de estos ejércitos ha sido a costa de muchas bajas, éxitos, e incluso derrotas aplastantes. Hemos vivido momentos épicos, de enorme sacrificio, pero también de venganza, aplastando a nuestros enemigos, y haciendo crecer aun más la leyenda (ojo, que digo "leyenda", no "gloria").



Es vuestro turno.
No se puede hablar de un ejército de Apocalipsis con tan solo 2.000 puntos de ejército. Para eso hará falta "algo más". Lo bueno es que cualquier unidad es bienvenida, prácticamente no hay tropas inútiles, ni siquiera para morir miserablemente, pues mientras unos reciben el fuego enemigo, los demás avanzan hacia éste. Cada miniatura cuenta. Cada vida es válida.

Pero además de la fiel infantería, necesitareis vehículos. La vida media de un marine en Apocalipsis es de batalla y media. Comprobado. La de un Guardia Imperial es incluso menor a una batalla (caen como chinches aunque su número parezca no menguar).  Enseguida aprenderás que las tropas que no vayan enlatadas o bien emplazadas en una cobertura son especialmente vulnerables. Y por mucho que te ampares en sus magníficas armaduras e incluso ese 5 o más invulnerable, comprobarás que tu oponente te levantará en peso 30 minis de esas de un solo cañonazo con arma D.

El record lo tiene un amigo que tuvo una tirada exitosa derribando un titán Warhound. Tuvo suerte en el radio de la explosión, y prácticamente barrió todo lo que había a 60cm de distancia. Fue trágico ver como en una circunferencia de 120 cm de diámetro no había quedado nada, pero nos partimos de risa todos.

Conclusión: sin una máquina de guerra entre tus filas, tus opciones son pocas, especialmente si tu oponente cuenta con una. Y si además de una máquina de guerra tienes una o más armas D, aun mejor.

De entre mis dos preferencias para comenzar, la primera es el versátil Warhound. Es rápido, dispone de una panoplia de armas terrible, y equipado con dos turbo-láser  se convierte en un asesino de máquinas de guerra y todo tipo de tropa. Tu megapollomachomán con su supertirada de salvación y poderes de agárrate y no te menees va a quedar reducido a pura carbonilla cuando le impacte un arma D (su única posibilidad es que el oponente saque un 1 para impactarle, y aun así cabe la posibilidad de que la palme del todo).

Mi otra preferencia es el Baneblade (o su primo, el Hellhammer). La capacidad de fuego de este tanque es semejante a un crupier en un casino. Va a repartir a todo el que tenga por delante, pudiendo escoger nada menos que a 7 objetivos distintos (8 si le equipamos con un arma en afuste exterior).

Ambas unidades tienen un valor en puntos asumible para un ejército modesto, y a cambio es mucho el apoyo que ofrecen. Por otro lado, son valiosísimos para absorber el fuego enemigo mientras tus propias unidades avanzan más o menos indemnes. Pero recuerda, una explosión de estas máquinas de guerra puede limpiar buena parte de tu ejército (y del oponente). Las risas están aseguradas.

Para los más perversos y con ganas de reir, sugiero también un Malcador Infernus. Tiene solo 6 puntos de armazón, pero se va a internar entre las filas enemigas a toda pastilla disparando su letal cañón infierno como si de un Hellhound se tratara (¡y la plantilla hellstorm actual no es una broma!). Con una salvedad: tiene un +2 a la tabla de daños propios, de modo que es muy probable que reviente en mil pedazos si es destruido. Imaginaos los destrozos que puede hacer a los pérfidos enemigos del Imperio (aunque ahora que caigo, también puede usarlo un ejército del Caos)...

Las risas están aseguradas.

El Escorpión de Bronce y el Gran Escorpión de Bronce, ambos del Caos, también gastan ese tipo de bromas, y su coste en puntos es bastante asumible.

Los eldar, a su vez, disponen de joyitas como el titán Aparecido o el Lynx (éste último no es más que un arma D propulsada).

Baste como avance. Otro día me centraré en estos trastos...



La Compañía crece.
Esta es la oportunidad para forjar la leyenda. Pero mi sugerencia es que empecéis por el principio. Podéis usar el perfil de un típico Señor de la Guerra, o incluso el de un capitán, ponerle el nombre que hayáis escogido, y a medida que halláis jugado batallas ir subiéndolo de rango.

Eso fue lo que le pasó a Indibil, un sargento de Garras Sangrientas que en una campaña de 6 batallas, logró eliminar a ocho líctores tiránidos. Desde entonces, su escuadra de asalto lleva una marca de color púrpura en su armadura, e Indibil fue inmediatamente ascendido. Al día de hoy es el Comandante de la Compañía "Nona Atrociter", y ya viste armadura de exterminador.

Con el tiempo, vuestro personaje cobrará un carisma especial, y será merecedor de un perfil propio y habilidades especiales. Mi sugerencia es que consensuéis ese perfil con vuestros compañeros habituales de batalla, porque de este modo podréis utilizarlo cada vez que quedéis para jugar.

De hecho, el que suscribe estas líneas, ha tenido hasta tres perfiles distintos, a medida que ha crecido en poderío, mala leche, y alitosis. Y de hecho cada uno de sus perfiles ha sido elaborado por otros, de modo que sean los demás quienes juzguen y valoren su dignidad.

Para alguna escuadra de vuestro interés puede aplicarse una regla que diseñé hace algún tiempo, y que hemos aplicado en un par de ocasiones. Se llamaba "Henos ahí de nuevo", y consistía en que después de jugar una gran batalla los jugadores participantes votaban para mejorar a la unidad más destacable de la batalla. Lo de menos era la habilidad adicional, sino el hecho de haber sido escogida.

Eso es "entrar en la leyenda"...

Porque, sinceramente, no me importa gran cosa tener medallas y trofeos de diferentes concursos o torneos. Pero sí que mis oponentes me respeten, y que cuando mi caballería loba aparece en escena rememoren la carnicería que hicieron años atrás, y que cuando el Gran Inquisidor desembarque de su Land raider se hagan una idea de lo poco acertados que han estado poniendo delante a tal o cual unidad.

Eso es "continuar la leyenda". Y eso no solo me satisface a mí. También satisface a mis compañeros de juego.

Bien grabado tengo los nombres de Smarlack, un Señor del Caos duro como una roca (y asesino de mi mentor, el Lord Inquisidor Diego Jiménez de Cisneros, a quien el Emperador acoja en su Gracia). Tampoco se me olvidará Karlogg 'Kemakaucho' un Señor de la Guerra orco y su banda de motoristas que aniquilaron 10 paladines de los Caballeros Grises -entre otras muchas unidades-  sin recibir un solo rasguño.

El Grupo de juego.
Como ya he dicho antes, integrarse en un grupo de habituales es lo más importante. Esto facilita las quedadas, el establecimiento de reglas caseras, las "Reglas del Grupo" (si queréis, puedo pasaros las de mi Grupo, por si eso os orienta), y lo que es más importante, ayuda a engranar los distintos ejércitos para conformar un bando.

Y esta es una de las claves de Apocalipsis: el que quiera ir de "sobrao" perderá. El que crea que no necesita a sus compañeros y él solito puede dar estopa al resto, acabará convertido en una hamburguesa maloliente, pasto de cuervos y gusanos.

Si cinco jugadores de un mismo bando plantean la batalla como cinco ejércitos diferentes unidos entre sí para vencer a un enemigo común... sencillamente no lo vencerán. No lo vencerán si el enemigo ha engranado sus fuerzas, conformando un único ejército aunque esté formado por razas y unidades muy distintas, de tal modo que cada uno de los jugadores tenga asignada una tarea en la batalla: cubrir la retaguardia, hacer de muralla frente al enemigo, conquistar objetivos, proteger las máquinas de guerra, eliminar las suyas, etc.

Así pues, mi primer consejo es "sé consciente de tus limitaciones, que son muchas". Tú sólo no puedes hacerlo todo. El Grupo sí que puede.

Una pequeña advertencia para aquellos que se inician en Apocalipsis: es más que posible que los veteranos busquen tus tropas en el punto de mira y quieran brindarte la oportunidad de un "Bautismo de Fuego", o lo que es lo mismo, volarte 20 minis de un cañonazo solo para ver qué cara se te queda. Y probablemente haya complicidad incluso con los veteranos de tu propio bando. ¿Por qué?. Porque es divertido. Y aquí la diversión prima sobre lo demás.

El lugar de juego.
Quizá sea éste el mayor de los problemas. Es verdad que a veces he llegado a jugar en el suelo, en el salón de casa, pero es cansado, incómodo, y con grave riesgo de poner un pié o un codo sobre una miniatura.

Aquel que viva en una vivienda con un garaje más o menos decente, tendrá que hacer el sacrificio, y guardar ahí los tableros para montar el campo de batalla. El largo queda a vuestra discreción (de hasta 6 metros hemos tenido) pero en cuanto al ancho, mi sugerencia es que sea entre 1'50 y 1'70.  Un ancho mayor, significará que cualquier unidad llegada desde la reserva no tendrá la menor oportunidad de llegar al centro, al fragor de la batalla. Un tablero de menor ancho será muy incómodo para titanes y máquinas de guerra, especialmente para aquellas con una distancia mínima de disparo.

La Convocatoria.
En contra de lo que algunos podáis opinar, la organización de una batalla de Apocalipsis no requiere un gran esfuerzo de coordinación o de logística. Basta comportarse como lo que sois: Un grupo de amigos (¡o es que nunca habéis quedado para un fiestorro de viernes por la noche!).

El "organizador" mandará un correo a los demás jugadores, estableciendo los bandos, los jugadores que integran cada bando (previamente tanteados), el límite de puntos, y el lugar y hora. Así de fácil. Y eso sin olvidar que todo el mundo debe aportar unos euros para el avituallamiento (refrescos, cerveza, patatas fritas, etc). Porque luchar en el milenio cuadragésimo primero es cansadísimo, y hay que reponer fuerzas cada dos por tres, y el "pásame los gusanitos" comporta tanta camaradería como el "¡dispara a ese príncipe demonio, que me está machacando vivo!".

Y esto es lo mejor del Apocalipsis: Se hacen amigos. Se hacen ejércitos. Ganas una historia, y ellos entran en tu leyenda como tú en la de ellos.

Seguimos otro día...


K. Narkas.

14 comentarios:

  1. Ver volar por los aires un Titan es algo grandioso, el problema es cuando dices bueno solo me queda un tiro de una lanza brillante, no creo que le haga mucho al Titan......... "Explosion Apocaliptica" adiós ejercito de tu colega que estaba justo detrás del Titan para darte apoyo (Historia verídica de como reventé a mi primer Titan)

    P.D: K.Narkas estaba en esa batalla.

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    1. A Octavio le han reventado ya en dos ocasiones un Scorpion de un solo disparo, llevándose por delante "casi de todo". Y el récord de carnicerías está en una "manada" de Angeles Sangrientos de la Compañía de la Muerte. Eran 40 minis en plan apisonadora. Entonces llegó un Marauder destroyer, dejó caer sus bombas... y no quedó ni una. Así, en un "kabooommm".
      Nuestros gritos de asombro y risas se debieron escuchar a varios kilómetros a la redonda, como la berrea del alce noruego. A Jose Antonio le dimos nuestro más sincero pésame entre bromas y chistes malos.

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    2. Y yo que suponía que tener un titan en tus filas te daba muchas opciones de ganar, veo que es un arma de doble filo.

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    3. Pues no veas la que puede liar un warlord cuando peta... Despues de eso solo queda sentarse y echar unas cervezas.

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  2. Muy buenas!!!

    Es un placer leerte, la verdad.

    Mi hermano y y hemos hecho un proposito de pintar nuestros ejercitos para que se bauticen en su primaera partida de Apocalipsis, que esperamos que sea antes de Navidades.

    De nuevo gran articulo de Narkas que hace que a todos nos pique el gusanillo de jugar a APOCALECHESSSSSSS...... :P

    Saludos a todos.

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    1. Seria interesante publicar en Dies Irae una nueva temática bajo el título 'Ejércitos de Apocalipsis'.

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    2. Habrá que propornerselo a Narkas, a ver que tal le parece.

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  3. Simplemente de acuerdo con todo. Es que no se te puede rebatir nada!

    Sea como sea, el "forjar una leyenda" siempre lo hemos pensado todos, y que mejor manera de hacerlo que echando unas risas con los amigos mientras matas gentuza a disparos, es lo más mejor!!

    Dios ojalá me den libre en septiembre xD

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    1. Ojalá te lo den. Te ibas a divertir aquí como munca. Eso sí, sin olvidarte del desodorante, porque un fin de semana con veintipico tíos jugando y durmiendo en el mismo local puede acabar creando tufillo a nurgle...

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    2. Lo se lo se, ya he jugado con vosotros y fue la hostia de divertido, lo que pasa que el trabajo manda y estando en restaurante el finde es lo más importante...

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  4. Lo de forjar una leyenda me recuerda al grupo de rol que nos reunimos hace ya bastante. Y nuestros personajes tras ir subiendo de niveles años, historias personales, grupales y todo tipo de correrías eran parte nuestra. Era cuando si mi personaje corria peligro yo sentía ese peligro. Si mi personaje perdia su status, tu orgullo también se veía doblegado. Sin duda es una epoca que recuerdo muy divertida y apasionante.

    Me encantaría hacer algo similar y creo que el marco de apocalipsis es el mas indicado.

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    1. Cierto. Al final uno acaba siendo en parte su propio personaje. Es como un 'alter ego'.

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  5. Creo que apocalipsis es la verdadera esencia del 40k donde "solo hay guerra" y que te permite jugar con las unidades que más te gustan porque al jugar a tantos puntos hay espacio para todo.

    Tenía ganas de jugar partidas de apocalipsis y por eso compré el suplemento. Pero al leer los dos post me ha entrado verdadera ilusión por empezar a jugar jejeje

    Muchas gracias!

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