martes, 20 de agosto de 2013

Nacen héroes y bastardos, parte II



Antes de comenzar, quiero agradecer las críticas a mi anterior artículo por parte de los lectores. Y después de las miles y miles de peticiones que he recibido,  me pongo aquí y ahora con la segunda parte de aquella primera.


Ya ha quedado dicho que el mentor de Narkas fue el Inquisidor Diego Jiménez y Cisneros, un guiño al ilustrísimo personaje histórico, aunque su nombre era Francisco.

Muerto Cisneros por la insidia y traición del eldar, su puesto fue ocupado por el Inquisidor Don Juan de Mañozga y Zamora. Este personaje lo ideé partiendo de otro personaje histórico, con un leve cambio en uno de sus apellidos.

Encuentro que trabajar con personajes históricos ayuda mucho a la personalidad de tu General. A mí me ha ayudado mucho a nivel trasfondístico mi gusto por la antigua Inquisición, la histórica. Y de hecho, llevo Inquisidores en mi ejército desde el año de maricastaña (ya lo usaba incluso jugando al "Advanced Space Crusade"). Y sin embargo Narkas no es un personaje histórico... cierto, pero él ha suplido el trasfondo histórico por el trasfondo real, el ganado en varias batallas. Y de hecho, ganó la batalla final: Dije en mi anterior artículo, que se cargó a Mañozga y se quedó con sus dominios. En realidad es que Mañozga libró luego un par de batallas con un nuevo perfil, pero la cosa no cuajaba, el personaje no evolucionaba como era de esperar, y Narkas acabó comiéndoselo por los pies. Llegó un momento en que no lo saqué más y opté por una nueva miniatura para Narkas, en su papel de Gran Inquisidor. Y él sí ha seguido evolucionando. Toda esta película ha tenido lugar a lo largo de los últimos 7 años, pero el personaje de Khoubal Narkas y su miniatura en mi ejército existe desde hace unos 20 años. Obviamente, su personalidad actual no era la de sus inicios ni por asomo.

He de decir que mis amigos han cooperado muchísimo. Algunos han disfrutado conmigo modelando a este personaje. Un día, Daniel me envió un perfil muy curioso, en el que se hace mención del tal Malal. Y eso me sedujo aun más. Comencé a trabajar en base a esos datos, pero nos llevó semanas perfilar la miniatura definitiva. Y por si fuera poco, Carlos me mandó el borrador de otra salida de tarro: "Códex de la Inquisición Oscura". O lo que es lo mismo, el códex a utilizar por aquellos que de tanto jugar con el caos forman ya parte de éste. Un códex sorprendente y muy gracioso, que acabamos complementando Daniel y yo, y que una vez maquetado fue aceptado por el Grupo. Narkas ha librado muchas batallas gracias a ese trabajo.



No solo habíamos sacado un personaje con cierto carisma, sino que le habíamos dotado con un ejército a la medida, jugable, matable, pero también temible.

Es más, a los efectos prácticos, este ejército hacía de bisagra, puesto que lo mismo estaba en el bando del Caos (como leal a Malal), que en el bando Imperial (haciendo el paripé ante los Señores de Terra, y mandando almas, incluso espíritus demoniacos, a los reinos de Malal). Esto se traduce en que cuando un bando está cojo, y hace falta un jugador ahí, el ejército de Inquisición oscura puede cubrir ese vacío.

Esta mezcolanza de ideas y caracteres no es ni la primera ni la única. Os recuerdo que el Inquisidor Bronislaw Czevak es el único humano que ha estado en la Biblioteca Negra que custodian los eldar, y más concretamente los Arlequines. Czevak era un firme defensor de la cultura e idiosincrasia eldar, y a buen seguro debió compartir muchos de sus secretos y poderes psíquicos. ¿No sería una buena idea recrear esta situación?. Me refiero a un Inquisidor del Ordo Xenos, no de aspecto fuerte, pero con gran talento, y que use como aliados a los eldar de forma permanente, e incluso pueda tener una escolta personal formada por arlequines. En realidad solo estoy exponiendo una idea que puede ser desarrollada de muchas formas, ya que este personaje o ejército sería tan válido en manos de un jugador imperial como en manos de un eldar.



La guardia imperial y los orcos tienen una buena oportunidad de personalizar un ejército con estas dos razas gracias al Gobernador von Strab. En la página 276 del nuevo Apocalipsis tenemos una formación de alto mando en la que este renegado va escoltado por nada menos que una peña de noblez. Tácticamente hablando es una formación bastante inútil, puesto que no solo se perjudica a sí mismo sino que encima confiere ventajas al oponente. Pero una peña de Noblez no es precisamente una broma, y von Strab (con el perfil de un Comandante) es una figura que puede dar mucho de sí. No quiero ni pensar en la combinación a que daría lugar un destacamento de Guardia Imperial junto con una marea verde. La potencia de fuego de unos junto con la brutalidad de los otros.

Hay una pregunta aun no formulada a la que quiero responder: ¿Y si Narkas odia tanto a los eldar, por qué no tiene "odio" contra ellos, por qué no es del Ordo Xenos en vez del Ordo malleus?. Pues porque quedaría fuera de contexto. Y fuera de sus planes. Pertenecer al Ordo Malleus es la excusa perfecta para manipular armas y objetos demoníacos, y usar como excusa su estudio cuando en realidad se trata de servir a Malal, el dios de la destrucción. Por otra parte, este Ordo permite golpear incluso a los propios demonios, algo muy del gusto de Malal. En consecuencia, pertenecer al Ordo Xenos iría en contra de los planes tanto de Malal como de Narkas. Tampoco es extraño que un inquisidor acabe medio "caotizándose". Esa es la sensación que se me quedó al ver una imagen del Inquisidor Quixós en la que su cuerpo y rostro habían quedado deformados después de tantos años entregado a estudiar e intentar someter fuerzas malignas. Diríase que todo ello se volvió contra él.

Pero sí quiero hacer hincapié en que yo no cambié de ejército. Solo de bando, y a medias. Conozco a gente que cuando su ejército no funciona, o cree que no funciona, o sencillamente no le sabe sacar partido, o es que no sabe cómo sacárselo ni se molesta ya en intentarlo, sencillamente lo vende o lo cambia por otro. Yo creo que esto funciona para ganar torneos, pero es trágico a la hora de determinar su personalidad. Es como partir nuevamente desde cero. Como si ninguna victoria o derrota anterior hubiese servido de algo. En ocasiones he visto cambios tan radicales como reemplazar caballeros grises por tiránidos, y luego éstos por el Caos. Llegados a este punto no es que el ejército carezca de personalidad. Es que el jugador en cuestión carece de ella. Y digo esto sin crítica negativa, porque de hecho no hace falta tener personalidad para competir en torneos y ganarlos. Esa es otra liga, y no es tema de este artículo.

En definitiva, quiero hacer ver que un ejército -mejor o peor- puede cambiar notablemente con un poco de ingenio, convertirse en algo original y atractivo, y puede colaborar muchísimo a darle esa chispa que toda batalla necesita.

Invito a los jugadores que me leen a aprovechar esas situaciones anecdóticas para transformarlas en la película sobre su propio ejército, con sus propios altibajos, pero todos ellos coherentes. Es el mejor modo de conferir personalidad y vida propia a un ejército. Y para eso os sugiero algunas pautas:

-. Sé fiel a tu ejército. Puedes ampliarlos a otros nuevos, pero permanece fiel a su ideología, y compórtate para con él como lo haría el General de esas fuerzas.
-. Cuando acabes una batalla no te centres solamente en los aspectos técnicos de ésta, en si ganaste o perdiste. Valora también sus anécdotas, pequeños eventos, y sácale partido a ellos para dotar de personalidad a tus personajes y unidades.
-. Ojo con las reglas que elaboras para ellos. Tan peligroso es pasarse por exceso como por defecto. Una regla que nunca se usa, queda obsoleta y pide a berridos ser cambiada, mejorada, o ampliada. Una regla que usas continuamente para machacar al adversario también debería ser revisada.
-. Recuerda que las reglas adicionales que quieras dar a tu ejército o a tus unidades deben ser consensuadas en tu Grupo, y que deben servir para resaltar la personalidad de tu ejército, no para zurrar descaradamente a tus oponentes.
-. Un personaje o una unidad no nace de un día para otro. El proceso puede durar años. No tengas prisa.

Y el más importante: Si aprendes a disfrutar de tu ejército y consigues que tenga vida propia, podrás disfrutar de éste y de sus vivencias durante toda tu vida.

Khoubal Narkas

[Pensamiento del día: Se hará justicia, sin duda. Pero un Inquisidor decide cuando y cómo].







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