jueves, 12 de diciembre de 2013

A ver que veamos...¿O es que hay algo que ver?


Gracias por leer mi anterior artículo.

Quien quiera novedades por parte de Games Workshop va servido. E indigesto quizá. La aparición casi de continuo de libritos, apéndices, códex, y la madre que los parió a todos, ha sido incesante en los últimos meses. Diría que excesiva, pero siempre es relativo, como el comer helado.

La verdad es que va a costar digerir tal cantidad de nueva información, reglas, y el modo en que los engranajes de todos estos complementos se acoplan para dar lugar a una buena batalla de 40K. para muchos de los jugadores clásicos y amantes de los torneos, la cosa se ha desescalado por completo (eso ya lo anunció Agramar hace tiempo y más a modo de premonición que de lamento). En realidad el desescalado tuvo lugar mucho antes, cuando apareció la cuarta edición de Warhammer 40000 y un sistema de juego que potenciaba las matanzas a lo bestia y exigía un aumento considerable de miniaturas en el tablero de juego. Antes, este tipo de batallas se jugaban a escala Epic, hasta que Games Workshop dejó morir ese juegazo porque no le reportaba los beneficios que pretendían. Eso significó que las batallas con 30 o 40 miniaturas en la mesa pasaron a ser de 60, 80, y lo que te rondaré morena...


Pero nadie dijo ni mú, y comenzó allí la "Era de los Grandes Ejércitos". Mi olfato de Inquisidor ya me dijo que este juego, encorsetado entonces hasta las cejas (hoy lo sigue estando, aunque no tanto), tenía cada vez más de comercial y menos de realista, y lo vi aun más claro cuando apareció el complemento "Apocalipsis". El porqué me decanté inmediatamente por ese sistema de juego ya es cosa repetida hasta la saciedad. Y lo he aconsejado tantas veces, que no puedo evitar sonreirme cada vez que sale alguna historia de esas que escandalizan, sorprenden, decepcionan, confunden, enervan, a los jugadores del 40K puro y duro. "Estas cosas no pasan en Apocalipsis", me digo.

Bien, reconozco que las últimas publicaciones, "Escalation" y "Stronghold Assault", dan una patada en medio de las gónadas del 40K pero, de nuevo, todo eso es relativo. Como Inquisidor, de ningún modo iba a adquirir una ríptide Tau, ni ningun otro cachivache eldar, por mucho que las actuales reglas inviten a ello. He aprendido a matar con mi propio ejército y no cambiaré eso por nada, de modo que me limitaré a actualizarlo y buscar nuevas estratagemas cada vez que Games Workshop saque juguetitos nuevos para el oponente. Pero es que en Apocalipsis esas cosas no están ni desfasadas, ni sobrevaloradas. Si Juanito Molamazo vacila al personal con su ríptide o su megafortaleza, lo normal es que no tenga la menor ocasión de usarlas, porque volarán en pedazos en el primer turno sin oportunidad de haber disparado un mísero petardo. La capacidad de destrucción en Apocalipsis es tan brutal que los bandos se equilibran fácilmente sin necesidad de recurrir a estas salidas de tarro. ¡Porque meter un destacamento de Tau o de Eldar en un ejército de Marines -por poner un ejemplo- es una salida de tarro!. Ya, sí, pero para gustos los colores... y eso también lo respeto.


En Apocalipsis no hay slots, no hay límites de fuerzas ni de unidades; no hay que incluir destacamentos de Guardia Imperial para incluir un baneblade entre tus marines (se entiende que esa máquina de guerra es una "vexillatio" pura y dura). Es más, encuentro particularmente soso el participar en una vulgar batalla de 40K con 1.500 puntos de Guardia Imperial detrás de un baneblade. Y aquí es donde Apocalipsis marca una notable diferencia, al promover las formaciones de batalla, que a su vez proporcionan reglas especiales, ventajas estratégicas, etc.

Es lo mismo pero no es lo mismo. Por lo demás, los cuarentaqueros de siempre estarán intentando recuperar el norte al ver que les han metido armas D, plantillazos enormes, y formaciones varias a pequeña escala (aunque eso ya lo vimos con la edición de las reglas especiales "Punta de Lanza" para warhammer 40000). No sabrán por donde empezar ni cómo modificar sus ejércitos, sabiendo que ya, hoy por hoy, cualquiera puede llevar cualquier bicho, unidad, o vehículo. Se acabaron los abusos de un códex concreto, los dragones campando a sus anchas por el cielo, o la saturación de disparos por parte de mi oponente. Ahora está por ver hasta qué punto todo esto rompe -o corrompe- la personalidad de un ejército y de su General. Pero a todo eso, a esas armas, y a esas nuevas opciones, ya estábamos más que familiarizados los de Apocalipsis. Incluso ya no nos despeinamos cuando nos revientan a 30 tíos de un solo cañonazo. Y también hemos aprendido que los ejércitos impersonales son también más difíciles de llevar y cometen errores con más facilidad.



Esto es como cuando me retaban, años atrás, a un combate de kárate, o de full contact, o de cosas así. "Acepto", contestaba, "pero solo pongo una condición: lucharemos con todo lo que tu sabes contra todo lo que yo sé, sin reglas absurdas, ni limitaciones". Y así, cuando el combate se convertía en una batalla de ingenio y recursos, los que tenían más músculo que yo se rajaban inmediatamente. Los demás, los que conocían la hijoputez del oponente, se guardaban de cualquier reto, precisamente por innecesario, y cualquier duelo se convertía entonces en un entrenamiento conjunto.

En Apocalipsis cuentan las máquinas de guerra, sí, pero se aprende rápido que una unidad de veteranos de la guardia imperial o un grupo de dragones llameantes eldar pueden convertir en cenizas al warhound más amenazador. Aquí no gana el más culoduro, o el que más dinero se ha gastado en Forgeworld. Gana el que mejor sabe explotar sus recursos, por modestos que sean, y las ventajas que proporcionan ciertas unidades de tropa superan con mucho la potencia de fuego de las máquinas de guerra enemigas. Esa hijoputez cuenta tanto como la mejor de tus unidades, es gratis en puntos y, lo dicho, te hace sonreir cuando Games Workshop te quiere convencer de que harías mejor en incluir una ríptide entre tus filas. Chorradas...


Por lo demás, tengo claro que voy a seguir en esta línea, centrado en Apocalipsis, ignorando estas últimas cajas de bombones que han sacado para el 40K. Unos los verán indigestos, otros los verán muy golosos. A mí no me afecta: mis cañones llevan ya unos cuantos años purgando herejes y xenos, destruyendo titanes y asolando los mundos de mis enemigos.

Disfruto jugando, ajeno a tantas banalidades, mientras los demás hablan de ellas como si no pudieran evitar verse afectados. Lástima.



Khoubal Narkas

Pensamiento del Día: "La Fe en una bala, una sola bala, puede cambiar el destino de mundos enteros."

10 comentarios:

  1. Buen artículo, maese Narkas. Yo soy de los que no pueden evitar sentirse afectado, simplemente me gusta competir y cada día lo veo menos posible. Pero ea, también me gusta pintar y escribir con modestia, y en mi grupo hemos descubierto en parte gracias a usted el placer por Apocalipsis, donde el equilibrio es algo secundario y lo importante es crear leyendas :D

    Stronghold Assault ha sido un complemento perfecto para mis Alóadas, y tengo muchas ganas de tirar por ahí, y no hay mejor entorno para una fortificación inmensa que una batalla contra una horda que la pone a prueba.

    Un saludo.

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    1. Lo cierto es que cuando vi las reglas del Stronhold Assault no pude evitar mandarte un pensamiento: "seguro que le saca partido a ésto para sus marines naranjas".
      Y por cierto, me sigo relamiendo de gusto después de haber visto las fotos de tu última batalla. Lástima no haber estado allí.

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  2. Espectacular artículo, no puedo estar más de acuerdo.

    En Rogue Trader y en la 2 Ed. jugabas sin ese corsé que son los codex, y eras feliz con tus 20 marines de diferentes capítulos. Es más, los vehículos te los creabas tú: Tabla de armas, blindajes, etc y construías la bestia que siempre habías soñado.

    Eso sí, jugabas con los amigos, te divertías, no habían torneos, no era todo tan serio.

    Pongo un enlace directo aquí en mi página con tu permiso.

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    1. Es lo bueno del Apocalipsis. Se trata de una vuelta a esos tiempos en los que disfrutabas con tu ejército y tus amigos.
      Y no veo ese enlace a tu página... :-(

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    2. Bueno, enlaza a esta, a este artículo. :)

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  3. A mi no me gusta nada todo lo que está haciendo GW ultimamente. Poniendo el supuesto de que los nuevos libros se permiten en entorno de torneo y los amigos en pachangas quieren usarlos: si quiero jugar a apocalipsis jugaré a apocalipsis. Y si quiero jugar a warhammer pues ya no puedo porque me obligan a jugar a miniapocalipsis.

    No le veo ningún sentido a los dos nuevos suplementos. Menos mal que al final, el juego es para los jugadores, y nosotros marcamos los límites.

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    1. Disculpa pero no acabo de entender la última frase, el juegos no es para los jugadores al final. Lo es desde el principio. SI alguien te obliga a jugar a miniapocalipsis es tu amigo, no GW que no va a tu club de juego a decirte a que has de jugar.

      Yo, tu y cualquiera, en su casa jugará a lo que quiera, pero es que yo no tengo la sensación de que nadie me diga a que tengo que jugar. Y si voy a un torneo a una tienda, jugaré a lo que diga el organizador. Si es una tienda lo decidirá con fines comerciales (normal) y si es un club lo harán como ellos decidan (normal tb). En el supuesto que dices los que te obligarían a jugar así serían o tus amigos o la propia comunidad.

      I dont understand anything

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    2. Bingo...
      A mí hace tiempo que me quitaron el juego, cuando convirtieron el 40K en una copia del Epic a escala mayor (una legión titánica y un capítulo entero de Lobos Espaciales, a la mierda). Repiten la película ahora, pero está en los jugadores del 40K mantenerse a salvo de eso. Eso sí, tendrán que imponer sus propios límites y condiciones en los círculos de amigos, o en las propias reglas de los organizadores del Torneo "X".

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    3. Hablando desde mi punto de vista.

      En el supuesto de que lo que GW marca como legal hay que jugarlo (no es cierto pero vamos a suponerlo), ya te pueden salir gente con baneblades y armas D en partidas de poca escala. Para incluir estas cosas ya está apocalipsis. Por eso no entiendo (a nivel player) la inclusión del nuevo suplemento...

      A nivel de juego no modifica nada. A nivel de torneos sí, pues ya toca caparlo si sólo quieres w40k "clásico", con la indignación de la gente que se ha comprado las tochitaus formaciones o lo que sea. Si no lo capas ya tienes la indignación de quien no puede jugar con sus marines por miedo a una plantilla de fuerza D, y que no se va a gastar 200000 euros en adaptar su ejército al nuevo suplemento...

      Si por lo menos estuviera bien testeado...

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    4. Hoy, Pablo Moya Escriche sentenciaba en un foro en internet, refiriéndose a GW y sus nuevas "aportaciones" al juego: "han roto tanto la dinámica que han conseguido que estemos de acuerdo en algo, lo oficial no existe fuera de cada grupo de juego".
      Una triste verdad.

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